La asimetría como bandera

La asimetría como bandera

Una de las preguntas que más me hacen cuando alguien recibe una de mis joyas es si la pieza que va a llegar será exactamente igual a la de la fotografía.

Y la respuesta es muy sencilla.

Será muy parecida, pero probablemente no será idéntica.

No porque esté hecha deprisa ni porque cambie el diseño. Todo lo contrario.

Es porque trabajo con materiales que tienen vida propia.

La naturaleza nunca repite dos veces lo mismo

Muchas de las piezas que utilizo incorporan piedras naturales.

Aunque dos cuentas sean del mismo tipo de piedra, siempre encuentro pequeñas diferencias cuando las tengo delante.

Una tiene una veta más marcada.

Otra refleja la luz de una forma distinta.

Otra cambia ligeramente de color según cómo la mires.

Durante mucho tiempo pensé que esas diferencias había que esconderlas.

Ahora creo justo lo contrario.

Son las que hacen especial cada joya.

Las perlas tampoco buscan ser perfectas

Me gustan especialmente las perlas barrocas.

No siguen un molde.

No son completamente redondas.

No intentan parecerse unas a otras.

Y quizá por eso tienen tanta personalidad.

Cada vez que preparo un diseño con ellas, paso un buen rato buscando la combinación que mejor encaja.

No busco dos perlas iguales.

Busco dos perlas que se entiendan entre sí.

Lo hecho a mano siempre deja una pequeña huella

Cada pendiente, cada collar y cada detalle pasa varias veces por mis manos antes de estar terminado.

Aunque siga el mismo diseño, siempre hay pequeños gestos que cambian.

La posición de una cuenta.

La orientación de una piedra.

La caída de una pieza.

Son diferencias tan pequeñas que muchas veces solo las veo yo.

Pero están ahí.

Y forman parte de la historia de esa joya.

No fabrico en serie

Vivimos rodeados de objetos exactamente iguales.

Abrimos una caja y sabemos que dentro hay otro producto idéntico a miles más.

La artesanía funciona de otra manera.

Cada pieza necesita tiempo.

Cada montaje requiere atención.

Y cada diseño tiene pequeños matices que aparecen durante el proceso.

Creo que eso hace que llevar una joya artesanal tenga un significado diferente.

La belleza también está en lo auténtico

Con el tiempo he aprendido que muchas veces buscamos una perfección que no existe en la naturaleza.

Un tronco tiene nudos.

Una hoja tiene formas distintas.

Una piedra tiene vetas.

Una perla tiene curvas inesperadas.

Y, precisamente por eso, nos parecen bonitas.

No intentan ser perfectas.

Simplemente son como son.

Una joya hecha para acompañarte

Cuando termino una pieza y la preparo para enviarla, siempre pienso que va a empezar una historia distinta.

Quizá acompañe un cumpleaños.

Un viaje.

Una comida familiar.

Una entrevista importante.

O un día cualquiera en el que alguien simplemente decidió ponerse sus pendientes favoritos.

Me gusta pensar que, dentro de unos años, esa joya seguirá guardando un recuerdo.

Y que esas pequeñas diferencias que la hacen única serán precisamente una de las razones por las que nunca podrá sustituirse por otra igual.


Si alguna vez recibes una joya de CUADRATURA y descubres una veta diferente, una perla con una forma especial o un pequeño matiz que no aparecía en la fotografía, espero que la mires como yo lo hago: como la firma silenciosa de la naturaleza y del trabajo hecho a mano.

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